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Permitidme que os haga unas pinzeladas sobre mi historia. Me gustaría poder comenzar por mi nacimiento pero, por falta de datos, tendré que comenzar por el bautizo. Cuentan que cuando era muy joven, hacia el siglo VIII, llegó a esta región un pueblo con ideas de expansión que venía de muy lejos. Mis habitantes podrían haberse peleado con esta gente o huir corriendo. No obstante, prefirieron pactar con los recién llegados; de ahí que me bautizaran como Can Maholà, que en la lengua árabe de aquellos visitantes quería decir “el respetado”.

Aunque ya tengo muchos años y la memoria a veces me falla, la primera persona de la cual tengo recuerdos es Bartomeu Maholà, que el día 13 de febrero de 1178 obtuvo como una especie de custodia de las tierras de mi entorno.

No fue hasta al cabo de 11 generaciones que mis inquilinos obtuvieron la total propiedad. Margarida Maholà, que el 1507 consiguó la directa señoría concedida por el Monasterio de Sous. Tuve suerte de cambiar de manos, porque este actualmente se encuentra en estado ruinoso.

He visto pasar generación tras generación y cada una me ha ido modificando y remodelando según las necesidades de cada época. Me han girado tanto que ya no me parezco nada a como era en un principio, sobre todo he crecido mucho. La transformación principal la tuve en el siglo XVIII, que me dio el aspecto actual.

Con tantos años he vivido muchas cosas. El episodio más punzante que he vivido fue durante la Gerra del Francés (1808-1814). Unos afrancesados comandados por un vecino del pueblo asesinaron Ramon Maholà y Llongarriu (1814) a la edad de 33 años. Cuando se acabó la guerra, la viuda fue llamada a declarar en la causa contra este malhechor. Como tenía miedo a represalias me fortificaron y ahora luzco dos torrecillas de vigilancia.

Después del Decreto de Nueva Planta de Felipe V (1713) muchas familias perdieron el nombre de la casa. Hasta aquel momento, en esta tierra no importaba que hubiera heredero o heredera, los hijos siempre mantenían el nombre de la casa que les acogía. A mí me tocó pronto, porque Ramon Maholà y Llongarriu sólo dejó una hija nacida en el año 1808, Mª Teresa Maholà y Masó, que no pudo dar mi nombre a sus hijos .

A finales del siglo XX me rehicieron todo el esqueleto, desde los cimientos hasta el techo y, aunque ahora me siento muy bien de salud, no paran de molestarme con maquillaje, dicen ellos!

Actualmente acojo las generaciones que hacen 33 y 34, después de Bartomeu, si no me he descontado. Espero que aún les quede mucha energía para mantenerme derecha, porque sé de buena tinta que no les falta ilusión.

A todos aquellos que vengais a hospedaros y tengais curiosidad, yo misma y mis inquilinos estaremos muy contentos de continuar explicando batallitas, bullangas e historias que han tenido lugar entre estas piedras a lo largo de los últimos ocho siglos.

  • Datada en pergamino desde hace más de 800 años.
  • Casa siempre regida por la misma familia.
  • Actualmente viven en la casa las generaciones 33 y 34 de la familia Maholà.
  • Can Mahola en árabe significa "El Respetado".
  • Durante la Guerra del Francés fue fortificada, y actualmente conserva dos torrecillas de vigilancia.